
Esta imagen caracteriza muy bien el carisma josefino, pues las manos con esos colores tan vivos emulan la diversidad, riqueza y grandeza que tiene la Congregación en cada una de las personas que la conforman
empezando por su Fundador, siguiendo con cada una de las hermanas y laicos que de ésta hacen parte, también muestra el esfuerzo por querer un mundo mejor, desde la sencillez del trabajo hecho con las manos obreras que no son de destrucción sino para la santificación. Una vida vivida en el trabajo y la oración es un trabajo que construye el reino de Dios.
Enviado por Mauricio (Talleres de Bogotá)