
Pertenecer a la Familia Josefina
Como seres sociales que somos, tenemos la necesidad de relacionarnos con los demás y, por tanto, de pertenecer a grupos. Normalmente pertenecemos a más de un grupo. Así,tenemos el grupo de la familia, el de los amigos, el de los compañeros de trabajo... y, en mi caso, el Grupo Nazaret, de la Familia Josefina.
La pertenencia a distintos grupos hace que cada uno de ellos nos aporte algo concreto y eso va completando las diferentes parcelas de nuestra persona.
Hay grupos que no se eligen, como el de la familia, aunque no por eso nuestra implicación es menor. Otros, son fruto de elecciones que vamos haciendo a lo largo de nuestra vida. Así comencé yo a formar parte de Familia Josefina, aunque mi apuesta, mi elección por este "grupo", fue en un principio un tanto inconsciente, ya que fue a los 11 años. Poco a poco, fui conociendo y aprendiendo un poco más de la Familia y me fui confirmando en mi elección.
Volviendo a que cada grupo te completa de una manera particular, pienso que los grupos a los que pertenecemos nos "marcan", nos imponen "su seña", y esto para mí significa que te dan una identidad que te hace diferente a la hora de "estar"en el mundo. Y esto es lo que creo que me pasa a mí al pertenecer a la Familia Josefina.
Pero nuestra presencia en los diferentes grupos no es pasiva, no consiste sólo en recibir, sino que cada grupo al que pertenecemos se nutre con nuestra aportación. Por eso, para mí, el grupo de la Familia Josefina, lo vamos "haciendo" entre todos. Pienso que es un grupo que, como sucede con los demás,se resiente cuando no se cuidan las relaciones. Todos hemos oído alguna vez que un amigo/a, o incluso un familiar, dice aquello de: "creo que nos estamos distanciando". Y si la persona nos importa, en seguida nos preguntamos "¿qué habrá pasado?" y "¿cómo lo podemos solucionar?". Por supuesto, conforme nosotros vamos creciendo, madurando, avanzando en nuestro camino, también el grupo avanza y cambia. Y como en otros aspectos de la vida, no siempre estamos al 100% ni nos implicamos de la misma manera, pero creo que debemos tener clara la importancia de nuestra aportación individual en el grupo, en este caso, en la Familia Josefina.
Por tanto, creo que un grupo nos influye, nos da una identidad, pero también nos exige un compromiso, entendida esta exigencia de manera positiva, no como una imposición; saber qué papel jugamos dentro del grupo.
Mi pertenencia a la Familia Josefina la vivo como una parte muy importante en mi vida, incluso como una necesidad. Mi implicación en ella ha ido cambiando (y cambiará porque es ley de vida) a lo largo de los años, pero siento que mi pequeña aportación, cuenta en la Misión que nos une y nos reúne en torno a la figura de Jesús Obrero.
Rebeca Arregui
Taller Joven Zaragoza